RUBÉN
CONTRERAS
Historiador
CARNAVAL EN LA GUAYRA, SIN AGUA NI SERVICIOS.
El venezolano común que va
a el estado Vargas y visita alguna de sus parroquias o tiene que ir al
aeropuerto de Maiquetía o a otro sitio, al igual que algunos amancebados varguenses,
afectos al régimen, perciben un remozamiento de la vialidad central del estado,
y de alguna manera se puede reconocer, que
el general Carneiro, como buen seguidor de la política del cemento impuesta por
Marcos Evangelista Pérez Jiménez, ha realizado algunas obras de infraestructura
que le han generado excelentes réditos pecuniarios a su familia y amigos.
Así observamos que dentro
de dichas obras tenemos la cinta costera de Vargas, entre La Guayra y Macuto,
la cual implicó un movimiento de millones de metros cúbicos de tierra para
compactar el muro formado, y construir dicho boulevard, el cual culmina en el
nuevo estadio de La Guayra, el cual, según un amigo patriota cooperante,
involucrado en dicha construcción, desde el año 2011, costó 3 veces más que el
yanqui estadio. A estas construcciones debemos agregarle los dos terminales de
transporte, las dos plazas Bolívar en Catia La Mar y La Guayra y no hablemos de
la construcción del nuevo teleférico Macuto Galipán, el cual es la mejor
demostración del capitalismo salvaje impuesto por este pranato de narco
delincuentes, así como de otros negocios turbios y mal olientes, que se deciden
frente al mar, en Playa Grande.
Un negocio lucrativo y redondo
para la familia del gobernador han resultado las horripilantes jardineras de
piedra construidas a lo largo de la vía principal, las cuales son tan mal
hechas, que diariamente observamos a obreros, reponiendo las piedras que se
despegan por la escasez de pegamento que le colocan, así como las canteras que explotan
y que también son dirigidas por su entorno íntimo.
El caso es que estamos ya
en la víspera del carnaval y toda el estado Vargas, está adornado con figuras
alusivas a la fiesta del rey Momo y con guirnaldas, debido a que la sagacidad
del gobernador es tal, que también han creado una empresa exclusiva, dedicada a
adornar las vías litoralenses durante todo el año, semana santa, vacaciones
escolares, fin de año, lo cual ha convertido su gestión de gobernante, en próspero
y floreciente empresario y como expresamos en el párrafo inicial de nuestro
escrito, se percibe un remozamiento en el litoral.
Ese remozamiento y adorno
carnavalesco, es posible que induzca a pensar a quienes nos visiten, que los
varguenses vivimos en un estado pletórico de bienestar, con altos niveles de
calidad de vida, con óptimos servicios públicos y sin ningún tipo de problemas
en materia de seguridad.
Como varguense no puedo
quejarme por la construcción de las obras señaladas, pudiéramos decir que es el
progreso o la modernidad, pero como habitante de esta franja costera desde hace
66 años, no puedo quedarme callado ante la acción del referido gobernador, el
cual ha priorizado como punta de lanza de su gestión, el pan y el circo.
Si señores lectores, el pan
y el circo. Ya que el susodicho gobernante, como militar egresado de la escuela
militar, aprendió en ella el arte de la lisonja y el halago, debido a que en
dicha escuela, como en todas las instituciones miliares de nuestro país, se
celebra hasta el cumpleaños del gato, el de mi cabo, mi distinguido, mi
sargento, mi subteniente y pare usted de contar y otra cosa es que, a la
investidura del superior se asume como propia, mi cabo, mi sargento, mi
teniente, mi mayor, cuando lo lógico sería, señor teniente, señor coronel,
señor general; y ahora el general, ha entendido que como no ha hecho nada en 12
años como gobernante de la región, en cuanto a solucionar los álgidos problemas
que sufrimos quienes vivimos aquí, en materia de servicios públicos, los quiere
hacer invisibles y como buen seguidor de Nerón y Calígula, ofrece semanalmente
fiestas populares, tanto en la cinta costera, como en Catia la Mar, para que
los obsecuentes seguidores e incautos, drenen los problemas de la semana, del
trabajo y de la casa y olviden sus penurias que son recordadas inmediatamente
cuando llegan a sus casas y se consiguen
que no tienen agua en la misma, o cuando deben ir a un centro de salud público
y no consiguen el analgesico para paliar el dolor que tiene.
Ojala que el varguense, así
como el ciudadano que visita nuestro estado, apreciase en realidad el estado
calamitoso en que nos encontramos los varguenses por la mala gestión de este gamonal pretoriano, que desdice lo que
debe ser un gobernante, debido a que los centros de salud pública están en tan
malas condiciones que, a raíz del accidente sufrido en días pasados , cuando se
volcó un autobús que transportaba unos deportistas, en la autopista Caracas La
Guayra, estos fueron llevados al hospital Rafael Jiménez en Pariata y se
consiguieron que no había ningún tipo de
medicinas para atenderlos, de allí los pasaron al seguro de social de La
Guayra, donde tampoco pudieron ser atendidos y tuvieron que ser trasladados a
Caracas. De igual manera, en la maternidad
de Macuto, se presentó hace algunos días un caso de Meningitis Neonatal y
tampoco pudo ser atendida. Lo lamentable de todo esto es que el régimen de
terror impuesto por las autoridades administrativas, no permite que estos casos
sean ventilados a luz del día y los conocemos gracias a nuestros amigos
trabajadores y patriotas cooperantes, que nos nutren con su información y
recomendaciones, que nos permiten exteriorizar sus problemas ante la opinión
pública.
Bueno, el caso es que todo
el litoral varguense en su vía principal
está adornada, incitando y motivando a todo aquel que quiera disfrutar el
carnaval frente al mar. Lo que no saben los visitantes es que el varguense
común no podrá disfrutar ese carnaval debido a que las penurias de la vida
diaria le limitan su gozo, porque el ciudadano que vive en el barrio, lo que
percibe es la miseria representada en los malos servicios públicos, donde los
adornos son los cúmulos de basura, sin
agua, con una energía eléctrica intermitente, y pidiéndole a dios que no le
suceda un malestar de salud, porque no tiene donde recurrir, por lo cual
pudiéramos decir: Una cosa piensa el burro y otra cosa piensa quien lo arrea.
Es vital y urgente, salir
de estos delincuentes que destruyen a nuestra Venezuela.
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