RUBÉN CONTRERAS
Historiador
LA CINTA COSTERA DE
VARGAS, O LA EGOLATRIA DEL NARCISO.
En días pasados se hizo viral en las redes sociales la
caída de unas columnas en una de las obras prioritarias para el ciudadano
gobernador de Vargas, ubicada entre Punta de Mulatos en La Guayra y la entrada
de Macuto, conocida como La Cinta Costera.
Dichas columnas, consideramos que forman parte de algún
esperpento diseñado por quienes idearon ese boulevard, como la muestra más
espectacular de avanzada de la nueva arquitectura robolucionaria, para
significar la creatividad que tiene este gobernador en aras de proveer al
litoral Vargas de una estructura recreacional, que sirva de atractivo para
quienes pretendan caminar y disfrutar de la brisa marina en algún momento de
solaz.
Obviamente que, todo lo que se construya para mejorar y
embellecer el entorno litoralense debe ser aplaudido y recibido con
satisfacción por quienes ansiamos que nuestro litoral Vargas, cada día que transcurre,
presente y tenga mejores condiciones para hacerle la vida más grata a sus
habitantes, eso no lo podemos negar, porque nosotros tenemos sembrado nuestro
ombligo en esta franja costera y en ella compartimos las alegrías, penas y
sinsabores, con nuestros paisanos y coterráneos.
El quid de la cuestión, con relación
a la construcción de La Cinta Costera del Mar, es que ante tantas
necesidades y problemas que confrontamos quienes vivimos en Vargas, observamos
que esa obra, a nuestro juicio no representa una prioridad para mejorar la calidad de vida de
los varguenses, ya que ante las penurias que estamos padeciendo en materia de
servicios, salud, alimentación, seguridad, palpamos que el ciudadano gobernador
de Vargas, no le pone la misma pasión ni le presta ni pone el mismo interés, como se lo ha
puesto a sus obras monumentales y
recreativas.
La Cinta Costera tiene una longitud de varios kilómetros
y comprende varias estructuras ornamentales como la pirámide de agua, ubicada
frente a Guanape, a la altura de la pasarela y la parte aledaña a Macuto, en la
cual exhibe portentosamente un avión, que en algún tiempo sirvió para unir los
pueblos venezolanos, lo cual genera ahora, reminiscencias y añoranzas, por lo
caótico que está el servicio de transporte aéreo, como todo en el país, prácticamente esta cruda, sin terminar y ya
está anunciada su inauguración para los primeros días diciembre, lo que
demuestra, tal como me expresó un patriota cooperante de la gobernación, que
esa cinta costera era una obsesión del ciudadano gobernador.
Una pregunta, entre tantas que nos hacemos quienes
transitamos por esa vía a diario y observamos los trabajos de dicha obra, es cuánto
cuesta esa obra, quien la financia, ya que ante la hegemonía comunicacional que
practica este gobierno, en todos sus niveles, parece que es secreto de estado,
para el ciudadano común, el saber o conocer el origen de los fondos que se
utilizan, tanto en las obras públicas, así como en el gasto público. No tiene
dicha obra ninguna valla que oriente y señale quien la construye, ni organismo
responsable, los ingenieros residentes e inspector, lo que nos tienta a decir,
que posiblemente a lo mejor ni maestro de obras tiene, ya que si están haciendo
unas columnas de ornamento y se caen por una corriente de aire, eso deja mala
espina es decir, correrá la cinta costera la misma suerte que el puente de
Macuto en El Pavero, que tuvieron que
demolerlo por lo mal hecho, o como el puente de la urbanización de La Llanada,
que lo inauguraron con los estribos rotos.
Son tantas las interrogantes que despierta esa obra, que
nos lleva a conjeturar que algo significa para el ciudadano gobernador, a quien
no le vemos el mismo interés por poner a funcionar los cientos de autobuses
Yutong a la intemperie en Camurí Chico, perdiéndose ante la indolencia de los
organismos contralores de la res pública, así como tampoco en solucionar los
problemas que presentan los centros dispensadores de salud como la maternidad
de Macuto o El Periférico de Pariata, por señalar solo dos; o el problema que
confrontamos a diario por la carencia de agua potable. Pero como el pueblo es sabio, un patriota
cooperante nos indicó, que las comisiones crematísticas que dejaban tanto el
movimiento de tierra, como la compra de cemento y de mosaicos, eran inconmensurables
que permitían comprar varios pasajes ida y vuelta para Dubái.
Otra interrogante que nos hacemos es que servicios va a
tener dicha cinta costera, como va a hacer el ciudadano común para disfrutarlos.
Tendrá los servicios básicos sanitarios para atender las necesidades
fisiológicas de los visitantes, así como como conchas acústicas para la
presentación de espectáculos, restaurantes al aire libre, y habrá vehículos de
transporte para que los ciudadanos puedan llegar a dicha cinta costera y tendrá
iluminación permanente no sabemos, es una incógnita,
porque hasta ahora no se aprecia nada de eso.
Ante eso, viendo la aceleración de las obras, solo nos
queda recordar a nuestro amigo cooperante, quien nos manifestó que esa obra era
una obsesión del gobernador, ante lo cual podemos decir que dicha obra a
nuestro juicio, demuestra la banalidad narcisista del ciudadano gobernador por
satisfacer un ego personal, ya que ningún varguense ante la falta de agua
potable podrá bañarse en la pirámide de agua que esta pronta a concluirse, pero
el susodicho funcionario sentirá el glamour de verse en el espejo de agua
y decir, esto lo hice yo para que los
varguenses vean el agua que no les puede llegar por la tubería de sus casa.
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