RUBÉN CONTRERAS
Historiador
EL ESTADO VARGAS,
UNA CLOACA A CIELO ABIERTO
Puede parecer escatológico o nauseabundo este título referido
al estado Vargas, pero es enervante, preocupante y lastimoso ver la caótica situación
actual que presentan las calles, avenidas, aceras, caminos, rutas troncales,
agrícolas, de nuestra entidad regional.
Quienes hayan podido leer los artículos escrito con
anterioridad, relacionados con Vargas, a lo mejor pensaran que soy fastidioso y
tengo una animadversión hacia quienes ocupan los solios gubernativos, tanto en
la gobernación como en la alcaldía, pero no nos cansamos de repetir que estos dos
funcionarios son las autoridades encargadas y responsables del buen o mal funcionamiento
de los servicios públicos, en la región litoralense.
Nuestra gran preocupación está al observar como los
citados funcionarios pareciesen no entender ni comprender el rol para el cual
fueron elegidos, ya que cada día que amanece, con el sol radiante, incitando a
vivir y disfrutar la plenitud del día en sus 24 horas, observamos cómo se
deteriora más la calidad de vida de nuestros hermanos litoralenses y
venezolanos en general, por el mal estado y deterioro de dichos servicios
públicos.
El Estado Vargas es una franja costera de 160 kilómetros, aptos para la práctica de
todos los deportes náuticos, frontera marítima que fue declarada como zona
recreacional y turística, la cual requiere un trato especial por parte del
estado nacional, por poseer las condiciones como destino turístico, lo cual
incidiría en su rehabilitación para ser la anfitriona de todos aquellos
dispuestos a conocer, entre otras cosas, sus playas, montañas y su morfología
urbana, con sus 17 monumentos históricos, que la ratifican como una entidad
patrimonial.
Nada de esto parece ser conocido o de interés para los
dos citados funcionarios, ya que todos los servicios públicos en la región,
presentan un estado de deterioro severo, avanzado y deprimente, lo cual
pareciese que es la intención de quienes quieren imponer un socialismo
aberrante mediante el cual se nos quiere igualar a todos, cercenando la
valoración del conocimiento e irrespetando las conquistas gremiales,
profesionales, académicas, así como a convivir con la deficiencia de los servicios públicos, como una norma
establecida en el Plan de La Patria.
La situación es tan crítica, que a pesar de poseer la
región un vertedero de basura, los promontorios de desechos en las calles,
avenidas, caminerías y quebradas abarrotadas, son una constante permanente, lo
cual incide en la propagación de
enfermedades por efectos de la imponente contaminación ambiental que tenemos en
la región, ya que aparte de la basura, los botes de aguas negras o servidas,
son otra constante en la vida diaria de
los varguenses, ya que desde La Urbanización Soublette en Catia la Mar, tanto
en su subida como en bajada, las aguas servidas se parecen cuando el rio entra
en el conuco.
Esta situación se aprecia en las calles de Mirabal, de
Vía Eterna, de Montesano que parece un río crecido por el caudal que inunda
dicha calle. Igual situación se aprecia en La Calle Nueva de Los Dos Cerritos, en Pariata frente al Periférico, las
calles del Rincón y Algarín en Maiquetía
así como en el Cerro Los Cachos o San Antonio de Las Flores, pero la joya de la
corona, es el estado actual de la calle Bolívar de La Guayra, parroquia sede de
los poderes regional y municipal, la cual presenta un espeluznante estado de
deterioro en su cuadrado histórico, así como en el espacio de unos 100 metros
entre ambos despachos, con promontorios de basura y de aguas mal olientes que
dejan entrever la poca preocupación o el desinterés de ambos gobernantes por la
calidad de vida de quienes viven en ese sector. Pero la gota que derrama el
vaso en La Guayra, es la alcantarilla que esta frente al despacho del Alcalde,
la cual es la piedra en el zapato de dicho burgomaestre, ya que ha sido
remendada ocho veces durante su precoz gestión y cada día está en peores
condiciones.
Tampoco se escapa La Guayra de sus ríos de aguas mal
olientes, especialmente frente al soez terminal de transporte que todavía no ha
sido inaugurado y presenta signos de deterioro en su pérgola, así como en El
Guamacho, El Cardonal y Punta de Mulatos.
Macuto también tiene su cuota, ya que la calle que va
desde las quince letras hasta el balneario no se queda atrás y el teleférico
presenta la horrible conjunción de aguas negras con basura, así como el Paseo
de Macuto cuyos negocios y hoteles no pudieron abrir sus puertas, debido a que
sus calles estuvieron inundadas durante el fin de semana del 26 al 28 de
octubre, lo que demuestra la ineficacia e ineficiencia de ambos despachos.
Caraballeda parece ser un caso especial, toda la
parroquia es una cloaca a cielo a abierto, desde el urbanismo frente al
balneario de Camurí Chico, toda la avenida José María España, así como Corapal,
Los Corales, las calles del pueblo y el Caribe con su boulevard Naiguatá, que
en tiempos pretéritos era la mejor zona gastronómica y de esparcimiento de la
región.
Las parroquias de Carayaca y Caruao y El Junko, también
están acolmatadas de basura y de aguas negras, como dicen los ingenieros, pero
el caso e Chuspa es terrible dado que el sitio escogido para el bote de basura,
es al lado del extinto centro de acopio de pescado, frente al mar y todos los
habitantes del pueblo, así como quienes lo visitan, tienen irremediablemente
que observar y soportar ese triste y deprimente escenario.
Ante esta situación, el ciudadano gobernador y el alcalde
viven su mundo de burócratas, no toman ninguna medida que tienda a solucionar
esos problemas, además el gobernador, como integrante del despotismo imperante que
encarna la peste militar y que usufructúa el poder en Venezuela, no tiene ningún tipo de
problema, ya que vive a sus anchas en la
casa que tomó a su libre albedrió en Playa Grande, sin gastar nada de su
peculio, porque bastante ha logrado a través de las coimas, mordidas y
matracas, que cumplen sus mosqueteros, cuando visitan a los comerciantes de la
región y los proventos obtenidos entre otras cosas por el consejo federal de
gobierno.
Que sabroso es vivir a cuenta ajena, sin considerar lo
mal que vive el pueblo soberano, al no ser escuchado por quienes tienen el
deber constitucional y solo es tomado en cuenta cuando se vota. Esa es una de
las desgracias de los varguenses y venezolanos, vivir en penurias rodeado de
basura y aguas negras, por hacerle caso al felón de Sabaneta en 1998 y
acompañar al usurpador de Maduro.
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