RUBÉN CONTRERAS
Historiador
La Guayra, Centro
Histórico del Estado Vargas
La importancia
que tiene La Guayra como Ciudad Museo o Centro Histórico, está en que en ella
se conjugan una serie de elementos y monumentos de gran valor histórico y
arquitectónico, los cuales forman parte de la memoria y de la presencia física
de la ciudad, los cuales podemos ubicar tanto en el período de la Conquista, la
Colonia y en el actual período Republicano, y que nos demuestra una rica herencia
de nuestros antepasados por dejar testimonio, que avalan su momento histórico.
Tal
como hemos apreciado en los diversos mapas en los cuales se describe la ciudad
de La Guayra, así como en nuestras vivencias en ella, encontramos que el
cuadrilátero histórico, por llamar así la parte construida en la Colonia, era
bastante pequeño, lo que permitió a sus pobladores seguir un patrón o modelo
arquitectónico tipo, que todavía perdura en sus calles León, Bolívar, San
Francisco, Los Granados, Sal si Puedes, El Guamacho, Bayaja, Las Trincheras,
etc.
Además
entre sus monumentos principales tenemos:
Construidos
en la época colonial:
El
fortín El Vigía, El Fortín de La Pólvora, El Fortín San Carlos, La Casa
Guipuzcoana, La casa de
José María España, La Ermita del Carmen y otros de los cuales quedan vestigios
como el fuerte El Mapurite, así como las ventanas que se aprecian en los
márgenes embauladas del río Osorio, que pertenecían a las bóvedas de La Guayra.
De la
época republicana tenemos, entre otras:
La
Cátedral de La Guayra, La iglesia de Nuestra Señora de la Soledad en El
Cardonal, La casa de José María Vargas, La casa Boulton, La Corporación del
Puerto, La sociedad Mutuo Auxilio de La Guayra, La Sociedad Bolivariana, La
Casa Fleury, La Biblioteca José María España, La Casa de Julio Quintero en la
cual funcionó durante mucho tiempo el Consulado de Portugal, entre otras.
La
Ermita del Carmen poseé una característica especial, en virtud que fue iniciada
su construcción en la época Colonial, destruida durante el terremoto de 1812,
restaurada y reinaugurada aproximadamente en 1852, por lo que es de
construcción Colonial y restauración Republicana.
De
años recientes teníamos el Mural de Cruz Diez y los silos trigueros de La
Guayra, denominados La Policromía Efímera del Color y Los Cilindros de
Inducción Cromática, testimonios del arte pictórico cinético, con los cuales se
conjuga una simbiosis entre el arte nuevo y la arquitectura colonial, dándole
una nueva valoración al contexto urbano de la Ciudad, que le da fuerza a la
propuesta de La Guayra como ciudad museo abierta al mundo.
La
Guayra y su aplicabilidad como Centro Histórico en el momento actual.
La Guayra, hoy
en momentos de incertidumbre por la acción devastadora de las aguas, durante
los días 15 y 16 del diciembre de 1999, se muestra como una ciudad que puede
recuperarse, si las autoridades del Estado venezolano en sus tres vertientes de
actuación nacional, estadal y municipal, apoyados por los guayreños, concuerden
políticas entre las cuales destaquen entre otras, la necesidad de preservar un
legado y de utilizarlo como símbolo que identifique la vida de una ciudad, con
sus momentos históricos determinantes, que puedan valorarse e insertarse en la
cotidianidad del presente.
También
entendemos que la restauración de los monumentos históricos de La Guayra,
implicarán una tarea complicada y tardía, porque a pesar de su importancia y el
valor patrimonial, el estado venezolano deberá atender las prioridades de los
habitantes de dicho estado, entre las cuales descollan: lo económico, lo
socio-educativo y la infraestructura, que permita volver a niveles de vida por
lo menos parecidos a los anteriores de la tragedia ocurrida.
En
ese sentido, después de revisar el texto, acerca de los Testimonios de una Identidad
Cultural, de Ramón Gutiérrez y otros relacionados con los Centros Históricos
Latinoamericanos, a raíz de un encuentro realizado en Caracas, en el transcurso
de 1992, apreciamos que La Guayra encaja en esa denominación de Ciudad
Histórica o de Ciudad con su Centro Histórico, por poseer esa serie de
elementos señalados en la idea anterior, y que deben ser reforzados tal como lo
señala Gutiérrez en sus planteamientos, y que sería necesario asumir dentro de
los planes de restauración, que se deben llevar a cabo en el futuro cercano
tomando en cuenta lo siguiente:
Un
diagnóstico de lo que existe, de lo que haya sido y de lo que puede
recuperarse, manteniendo el orden lógico de lo existente.
Lograr
la simbiosis de Centro Histórico y de Zona Residencial, para unos habitantes
con sentido de pertenencia y de identidad para con su ciudad.
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