RUBÉN
CONTRERAS
Historiador
CREACIÓN DE LA COMPAÑÍA GUIPUZCOANA
Dada la necesidad de establecer un contacto directo y permanente entre
España y las Provincias de ultramar, a fin de regular el intercambio entre
ambas, dado el desigual e irregular ejecutado por España con los Virreinatos de
La Nueva España, en México y el de Lima, en Perú, y luego con el de Santa Fe de
Bogotá, por la importante producción de minerales y piedras preciosas de estos
Virreinatos, la corona española estudiaba la posibilidad de crear una compañía
de navegación que permitiese regular el intercambio comercial entre las mismas.
El poco interés demostrado por la corona española, incidió en que los
agricultores y productores venezolanos, apoyados en el repartimiento de las
tierras y en las encomiendas de indios, utilizaron estos medios y modos de
producción para crear cultivos de variados productos como el cacao, el añil, el
tabaco, el maíz, la zarzaparrilla y con
la ganadería de extensión, su exportación y la venta de los cueros, para ir
creando una propiedad territorial agraria, como lo ha denominado el Dr. Germán
Carrera Damas, la cual servía de base para
mantener un intercambio comercial con los contrabandistas holandeses,
ingleses y franceses, que les permitía s los productores criollos la salida de
sus productos a los mercados europeos, en los cuales el cacao venezolano se
cotizaba a excelentes precios.
Esta cotización del caco venezolano en Europa, preocupó a las
autoridades de la corona, dado el poco intercambio comercial entre Venezuela y
España, al extremo que entre los años de 1706 y 1721, la corona española no
registró ningún ingreso de buques provenientes de los puertos venezolanos,
razón por lo que la corona española emitió una Real Cédula, ordenándole al
gobernador de Caracas la emisión de relaciones anuales acerca del número de
barcos que zarpaban de los puertos venezolanos.
Ya en 1621, la corona había creado La Compañía Holandesa de las Indias
Occidentales, la cual en 1648, solicitó la explotación de la sal, de las
Salinas de Araya, lo que era un antecedente utilizado por los productores y
comerciantes de Venezuela para exigir la creación de una compañía que
mantuviese un intercambio constante con la metrópoli y Venezuela, así como
también evitar el contrabando entre los habitantes de esta Provincia y los
holandeses y británicos, que tocaban las costas venezolanas, los cuales aparte
de vender sus mercancías, también introducían las nuevas ideas y corrientes de
pensamiento que circulaban en Europa, en los libros que dejaban a los
interesados y ávidos de nuevas noticias. La corona Española determinó celebrar
un contrato con la Compañía Guipuzcoana, para regular el comercio entre ambas
partes.
Es así como el 25 de Septiembre de 1.728, se gesta un acuerdo que
comprende el inicio de un monopolio comercial entre España y Venezuela. Esta
práctica no era una novedad, ya que los venezolanos habíamos tenido durante el
siglo XVI una empresa encargada de administrar los bienes y territorios, como
fue el acuerdo con los Welsares, en
1528, y ahora era una necesidad debido
a que en América existían colonias que
aportaban mayores riquezas a la Corona como
ya lo señalamos, pero que entraron en un periodo de agotamiento y era
necesario buscar nuevas fuentes productivas y de riquezas, y esos criollos de
orilla estaban cumpliendo su tarea de trabajar la tierra. Los Vascos de La
Guipuzcoana, gente dinámica, emprendedora con capital se apoyan en el
desprendimiento español para con Venezuela y crean una empresa con capital de
un millón y medio de pesos y empiezan a conducir las riendas de la economía y
política de la Colonia Venezolana.
El acuerdo contiene 18 artículos o cláusulas bilaterales para los
contratantes y las bases de la compañía en condiciones que a ambas partes
obligaban a su cumplimiento, lo que motivó a la diputación foral de Guipuzcoa a
nombrar una Comisión compuesta por los señores Don Francisco de Munibe e
Idiáquez, Conde de Peñaflorida, Don Juan Ramón de Arteaga y Lazcano, Marqués de
Valmediano, Don José de Areízaga y Corral
y Don Francisco Ignacio de Lapieza y Zarauz, las cuales al previo conocimiento
de cuanto antecede, el 17 de Noviembre del mismo año de 1.728, presentaron las
bases constitutivas de la Compañía de Caracas, la cual contenía 24 cláusulas
por las cuales debía regirse la Compañía y acatarse por ambas partes.
Es así como a partir de Septiembre de 1730, empiezan a arribar a
Venezuela las primeras naves de productos bajo el Comando de Pedro José de
Olavarrioga, con 561 personas y diversos productos comerciales. La Venezuela de
ese entonces tenía una economía en ascenso y constante con Veracruz (México),
con contrabandistas como ya lo dijimos y una aristocracia que basa su posición
económica en la explotación de la tierra y de los esclavos, dado que existía una Real Cédula que concedía
a los productores y comerciantes la tercera parte del buque para llevar sus
productos, cuestión que no fue
reconocido por los directivos de la Compañía, y aunque estos trataron de mantener
sus privilegios, la Guipuzcoana lo negó
generando en 1.732, el primer malestar con la clase criolla.
Luego en 1.738, la Compañía Guipuzcoana aumenta sus ambiciones
económicas al solicitar el monopolio comercial con México, el cual era ejercido
por la Aristocracia Económica Venezolana representada por el Márquez del Toro,
el Conde de San Javier, el Márquez del Valle de Santiago y otros dueños de
naves y cacao, al ofrecerles pagar la fanega de Cacao a 11 pesos en vez de 14
que era el que regía en esos días. El ayuntamiento de Caracas accedió a la
petición, pero la Corte la desaprobó atendiendo la protesta de los comerciantes
lesionados.
También en 1.740, logra la Compañía Guipuzcoana que el Consejo de
Indias le autorice a sacar Cacao para Veracruz pero los hacendados no le venden
el producto. A pesar de estos contratiempos la Compañía ha acumulado triunfos y
una serie de privilegios, como el estar exentos de pagar derechos de
importación para los productos que llevan a España los tripulantes de las
naves, tienen el monopolio de la provincia de Venezuela, ha vencido a
solicitantes del monopolio con Maracaibo y usufructúa sus riquezas
agropecuarias y mercantiles.
La audacia de las negociaciones y comercio emprendido por la Compañía
ha sido tan arrolladora que para ese año de 1.746, el Consulado y Comercio de
Cádiz dejará de ejercer el Tutelaje que tenía para la compañía y así la empresa
impone precios a la mercancía de los productos. Es decir cualquier producto y
comerciante Venezolano con interés en comerciar y vender sus productos,
exportar e importar debe hacer la antesala ante las autoridades de la Compañía
Guipuzcoana a ver si cuenta con el visto bueno para realizar su operación
comercial.
Este monopolio poco a poco fue despertando un sentimiento adverso por
parte de los productores y comerciantes Venezolanos, en contra de la Compañía
Guipuzcoana, ya que este clima monopolista de sabor capitalista era contrario a
la iniciativa de la gente emprendedora por realizar labores de empresa y motiva
a que se den levantamientos en contra de ella, como fue el caso del
Levantamiento del Zambo Andresote en Yaracuy en 1.732, porque la Compañía frena
el Contrabando que tenía este con los Holandeses.
Luego Juan Francisco de León, Teniente de Justicia Mayor en Panaquire,
se sublevó el 19 de Abril de 1.749, al modificar la Compañía los precios del
Cacao y bajarlos a 8 pesos, una rebaja de 12 pesos, ya que el año anterior la
Compañía pagó la fanega en 20 pesos y ahora quería pagarla a aduciendo los
problemas en el transporte marítimo, por estar navegando en los predios de la
ruta de los corsarios y no tenían seguridad en el viaje.
Esta situación motivó al Gobernador Castellanos a reemplazar de su
cargo a Juan Francisco de León, cuestión que motivó a este emprender una marcha
hacia Caracas para hacer valer los derechos de los productos, cuestión que es
apoyada por el Cabildo de Caracas el 22 de Abril al realizar un Cabildo abierto
y proponer a la Compañía mantenga los precios, pero esta exige una prórroga
para tomar su decisión.
Como no hubo respuesta y la Compañía obvió el planteamiento del
Cabildo. Juan Francisco de León regresa a Caracas el 1 de Agosto del año 1.749,
con una fuerza impresionante por el número de acompañantes y va hasta La Guayra
para conversar con las autoridades de la Compañía.
Ese mes de Agosto llega a Venezuela el nuevo Gobernador que va a
sustituir a Castellanos, Dr. Julián de Arraiga y Rivero quien viene investido
de la más amplia y absoluta libertad, acompañado de 1500 hombres y un piquete
de caballería para evitar cualquier derramamiento de sangre, oír todas las
opiniones y afirmar el principio de autoridad. La Compañía debía seguir en sus
funciones con las restricciones del caso.
La conducta de este nuevo Gobernador, firme en defensa de La Compañía
Guipuzcoana, lesionó los intereses económicos de quienes propugnaban un orden
diferente y por eso no pudo Juan Francisco de León seguir defendiendo los
intereses de los criollos y derrotado en 1.751, su casa fue destruida y sus
cimientos regados con sal, preso fue declarado “Pertinaz Rebelde y Traidor a la
Real Corona y por ello Reo”, en un barco de la propia Compañía fue llevado a
España.
Después de este intento de León por buscar mejoras para los criollos,
la Compañía Guipuzcoana sigue imponiendo precios y controles, pero no logran
acuerdos con los productores decayendo por este motivo la producción agrícola y
el comercio, hasta que la Corona crea la intendencia de Real Hacienda y pone al
frente a la misma al Intendente Avalos, quien expresa ante Carlos lll el 4 de
Abril de 1.777, el estado letárgico en que se encuentra la agricultura de
Venezuela y que la Compañía Guipuzcoana no abastece satisfactoriamente el
mercado de Venezuela y los precios que paga son deprimentes 8, 10 y 12 pesos
por fanega de Cacao, mientras los contrabandistas pagan 24 y 26 pesos, por lo
que se impone la libertad comercial tal como lo planteaba Juan Francisco de
León.
Este planteamiento de Avalos da frutos y en 1.781, la Compañía
Guipuzcoana queda equiparada a las Compañías particulares, y cuatro años
después refundida en la Real Compañía de Filipinas.
Así se cerró un ciclo de Historia de Venezuela que dejó satisfacciones
a los dueños de la Compañía y produjo un sentimiento unitario para los criollos
que aspiraban manejar sus cuentas de una manera independiente. Pero también dejo
entrever el poco interés que tuvo la Corona Española por esta Provincia, la
cual no le deparaba las satisfacciones que otras con mayores riquezas
minerales, que les permitían a los Reyes imponer condiciones ante otras
potencias para la época.
¿Que nos quedo de eso? Los
Beneficios que aportó La Compañía Guipüzcoana
Aparte de los Símbolos
estructurales en las magníficas construcciones de La Guayra, una arquitectura
vasco andaluza que identifican a Venezuela en cualquier parte del mundo, como las de Puerto Cabello, Guanare y Cumaná,
entre otras, la Compañía Guipüzcoana incentivó el cultivo de los rubros
agrícolas al extremo de que de acuerdo
a las relaciones anuales de los productos
venezolanos provenientes de la gobernación de Caracas, entre los años de 1725 y
1729 sólo se despacharon 20.348 fanegas de cacao, y en general para España,
Canarias y otros puertos de América se habían despachado entre 1700 y 1729, 642.023 fanegas de cacao y luego entre
1730 y 1748, se exportaron 858.978 fanegas de caco.
A partir de las actividades de la compañía, se empezaron a cobrar los
derechos de todos los navíos que entraron y salieron por La Guayra y demás
puertos controlados por la misma, registrándose entre 1727 a 1731, la cantidad
de 1.541.646 reales y 1732 a 1736 estos ascendieron a 2.880.086 reales. Durante
estos años, el comandante Inspector de La Compañía, enviado desde España Martín
Lardizábal, quien luego asumió la gobernación de Caracas, pudo satisfacer los
gastos provinciales, al enviar 10 ducados de plata a Cumaná, 7.000 pesos a
Margarita, 4000 pesos a Trinidad y lo suficiente para la guarnición de
Maracaibo y para comenzar la construcción de un fuerte en Puerto Cabello, que
por último costo 300.000 pesos, como nos lo refiere Ronald D. Hussey en su Obra
La Compañía de Caracas, 1728-1784.
Es menester destacar que hasta la constitución de La Compañía
Guipüzcoana, en 1728, la burocracia que actuaba en las provincias de Venezuela,
dependían en lo económico del Virreinato de La Nueva España, debido a que esta
mantenía una producción constante de oro y plata y la corona española había
determinado, que La Nueva España,
enviase las remesas de dinero a Venezuela, para cubrir los gastos de
personal, así como también para la construcción de obras de infraestructura,
cuestión que cambió radicalmente, en
virtud que de los impuestos, derechos, tasas y otros, cobrados por la
Guipüzcoana, se destinasen las partidas correspondientes para cubrir los gastos y operaciones en Venezuela, como
lo observamos en el párrafo anterior.
De igual manera, en el estudio de Hussey, se plantea que para 1728, se
tenían censadas en Venezuela, en todo su territorio 759 haciendas y por término
medio se recogía una cosecha anual de cacao de 60.000 fanegas, pero como
resultado del estímulo dado por la compañía a los productores, se limpiaron y
laboraron mejor las antiguas haciendas y se proyectaron otras nuevas para
incrementar en pocos años la cosecha a 130.000 fanegas de cacao anuales.
Esta actividad desarrollada por la Compañía Guipüzcoana, aunada también
al ingreso de ciudadanos negros en calidad de esclavos, permitió incrementar la
mano de obra necesaria para acelerar la producción de los rubros señalados e
incrementándose como hemos visto con el cacao y también con el tabaco, rubro al
cual le prestó atención la compañía en los llanos de Barinas, el cual creció en
términos cualitativos, generando ganancias tanto para los productores como para
la empresa. Y en cuanto a la actividad ganadera esta también se vio fortalecida
al incrementarse el número de cabezas y de rebaños, y por ende la exportación
de cueros.
Esta fluctuación de dinero generó mayor circulante en las provincias de
Venezuela, dándose el caso en lo atinente a los diezmos que correspondían al
Obispo de Caracas, derivados de los productos agrícolas antes del ingreso de la
compañía estaban por el orden de 10.000 pesos anuales y después de creada la
compañía estos alcanzaban a más de 20.000 pesos anuales.
Podemos decir que así como la compañía pudo cubrir con las expectativas
de sus directivos, la provincia venezolana vivió momentos de crecimiento debido
a que aparte de los pagos a la burocracia, la compañía asumió obras de
construcción, como caminos y los muelles conocidos como Tajamar en la Guayra y
Puerto Cabello, entre otros, lo que indica
que a pesar del monopolio y la opresión a que fueron sometidos algunos de los
productores criollos, por el monopolio ejercido por la empresa, esta cumplía
con las directrices emanadas desde la corona, cuestión que se apreció en la
minimización de la actividad ejercida por el contrabando, Y algo importante que debemos reconocer, fue
gracias a ese intercambio comercial, que
llegaron a las costas venezolanas, los libros con las ideas de libertad que
germinaron en nuestro pueblo y que hicieron posibles los sueños de los
independentistas y lograron la independencia de la corona española.
Bibliografía
Arcila Farías, Eduardo
Economía Colonial de Venezuela, Caracas, Ediciones EBUC.
Arcila Farías, Eduardo.
El Régimen de La Encomienda en Venezuela, Caracas,
Ediciones EBUC
De Amezaga Aresti, Vicente
Hombres de La Compañía Guipüzcoana
Ediciones del Banco Central de Venezuela. V. IX. Caracas, 1963, p. p.
396
Husesey, Ronal. D.
La Compañía de Caracas
Ediciones del Banco Central de Venezuela. Caracas, 1962, p.p. 384.
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