RUBÉN CONTRERAS

Historiador

 

JOSÉ MARÍA VARGAS, FORJADOR DE REALIDADES

      

 

 Al promulgar el Libertador Simón Bolívar, el decreto para reformar los estatutos de La Universidad de Caracas, el 22 de enero de 1827, dado que los vigentes para ese entonces, prohibía a los médicos e ingenieros, ejercer el rectorado de la casa de estudios, y a fin de constituir el claustro universitario por el cuerpo profesional de la misma, le correspondió a todos sus integrantes el derecho de elegir y se elegidos para cualquier cargo académico o rectoral, Así el Claustro reunido el 23 de Enero de 1.827, voto en pleno eligiendo a José María Vargas para ese cargo. Vargas rector, inició en compañía de sus colegas profesores, la elaboración de los Estatutos Republicanos de la Universidad Central de 1.827, en 289 Artículos.

 

Estos nuevos Estatutos recogen el pensamiento Vargasiano y nos proveen una nueva universidad, ya que El Libertador sabiamente le dió su autonomía, y la dotó de bienes para asegurar y mantener esa autonomía, con una sólida estructura rentista al cederle entre otros bienes, la famosa hacienda Pía de Chuao y un alto contenido científico, al servicio de todo el estudiantado sin importar el color de la piel, creencia religiosa o por la carencia de recursos económicos.

 

En fin una Universidad nueva, diferente a lo conocido, dinámica, moderna adaptada a los nuevos tiempos de una republica independiente que había roto los vínculos coloniales y se abría paso en el campo científico humanista y social con toda la fuerza que le imprimió José María Vargas. Luego el 8 de Mayo el Libertador Simón Bolívar lo nombra cirujano del Hospital Militar de Caracas y para ratificar la confianza depositada en Vargas por su esfuerzo por dar a conocer la medicina, Bolívar funda el 23 de Junio la Facultad Médica de Caracas, sustituyendo con ésta el antiguo tribunal de protomedicato, el cual era el encargado de regir los estudios médicos de Venezuela. Lo acompañaron como directivos de la Facultad el Lic. José Luís Cabrera, los doctores: José Ángel Álamo, José Joaquín Hernández, y Carlos Arvelo. Al día siguiente el 24 de Julio de 1.827, Bolívar promulga los Estatutos Republicanos elaborados por Vargas y sus compañeros científicos, los cuales sustituyeron las antiguas constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas, sancionadas en 1.721, por el Rey Felipe V. es decir fue la primera renovación de los estudios Universitarios en Venezuela al cumplir un siglo de actividades la Universidad.

 

Luego el 8 de Octubre de ese mismo Año, queda electo mediante concurso, como catedrático propietario de anatomía en la universidad y para cambiar los esquemas protocolares de la misma, el 7 de Diciembre de 1.827, dispone que los premios a los mejores estudiantes los cuales debían ser entregados el día de la Inmaculada Concepción, se dediquen al Libertador Presidente de la República Simón Bolívar, como primicia de su ardiente celo y cuidado por los estudios en la última vez que visitó a Caracas.

 

De su gestión como rector la Universidad obtiene el 10 de Marzo de 1.828, los clásicos latinos y griegos donados por el precursor Miranda antes de morir y luego en 1.829, el 16 de Febrero entrega la Sociedad Médica de Caracas su memoria acerca de la Historia de la Medicina en Caracas y un bosquejo biográfico de sus médicos. Esa gestión creadora lo lleva a proponer la Academia o Escuela de Matemáticas para el desarrollo de todos los géneros de industria del arte militar.

 

Tal instituto sería un semillero de luces fundamentales para los trabajos de puentes calzadas, caminos planos y todas las demás obras públicas y se confería a la dirección de la Academia a Juan Manuel Cajigal, venezolano destacado de notorias y calificadas cualidades morales. Entrega su testigo de Rector a Andrés Narvarte y continua trabajando en la universidad y en la función pública, dado que el general Páez lo comisiona el 5 de Octubre de 1.829, junto con el Dr. Tomas Sanabria para preparar el proyecto de fundación de la Sociedad Económica de Amigos del País, cuya función sería la de promover y proteger las fuentes de riqueza pública del País, la cual fue constituida el 28 de Octubre de ese mismo año y designado presidente.

 

Con esta Sociedad logró publicar el Anuario Estadístico de la Provincia de Caracas, en el cual se recogían los datos relacionados con producción de alimentos, industrias establecidas y las diversas haciendas y hatos productores de insumos para esa Provincia. Publicó también las memorias acerca del Café, Cacao, Añil, Vainilla, Tabaco, Algodón, Cochinilla y otros frutos. Igualmente incentivó y propició la fabricación de nuevos modelos y maquinas para descascarar el Arroz. Luego fundó apoyado por la Sociedad de Amigos del País, la Academia de Pintura, Dibujo y Música y en su afán por superar el nivel de estudios en el campo de la medicina presenta el 10 de Marzo de 1.830, en la Sociedad Médica de Caracas una clasificación para los estudios médicos.

 

Toda esta actividad pedagógica y científica así como de administración de la UCV, se ve enaltecida, cuando los estudiantes de la cátedra de Física de la Universidad Central le tributan el 30 de Marzo de 1.830, un homenaje público por su brillante labor como Médico y Catedrático Universitario y en el discurso pronunciado para ese momento por el estudiante designado a tales efectos extrajimos lo siguiente:

“En su rectorado las clases de latinidad recibieron mejoras de su organización, hizo venir de Londres los clásicos donados por el General Miranda, nacieron las Cátedras de Derecho Práctico y Matemáticas, y esta última fue provista de los instrumentos más indispensables. La Universidad, estaba casi exangüe, y usted con tesón, indecible le proporcionó rentas cuantiosas, arregló el archivo, renovó y aumento el ornato de la capilla, y esa empolvada cátedra que data del nacimiento de esta Universidad y recuerda la desaparición de tantos ilustres varones, después de una centuria la hizo aparecer con el brillante dorado de su primer día. ¿Que mas? Rector de esta Universidad, Catedrático de Anatomía, miembro y primer Conciliario del País, y encargado de una infinidad de dolientes.

He aquí el hijo de la Villa de La Guayra.  He aquí el escrutador infatigable de las ciencias, el protector de ellas, el bienhechor, el héroe, en fin a quien dedicamos el último ensayo académico de nuestro acto filosófico.

 

Fue un acto magnánimo de los alumnos que reconocían el magisterio fecundo del maestro, el amigo y el hombre preocupado por verter su saber a los desposeídos de conocimientos, así como también al cambio propiciado en los estudios Universitarios que permitió la inserción en esa casa de estudio de todos los venezolanos aptos y capaces, para emprender el camino por el sendero del saber y del método científico.

 

Ese mensaje, ese magisterio y ese tesón impuesto por el sabio en su quehacer como maestro y científico, está vigente en el sentimiento de quienes perciben que la venezolanidad no es solamente un símbolo de los forjadores de la Patria, sino que fue el producto de una lucha permanente de sus seguidores, del estudio y del talento, para construir una base sólida y obtener el numen de la sabiduría a través de la constancia en el oficio, o estudio de la carrera asignada.

 

Hoy a doscientos treinta y tres (333) años del natalicio de uno de los hijos epónimos de La Guayra, José María Vargas, ya que hay otros como Carlos Soublette, hacemos votos por la integración de la Patria, en todas sus instancias y niveles porque debemos recordar que con Vargas se acabaron los dogmas en los estudios Universitarios, a partir de su rectorado no hubo restricciones para pardos, indios o negros, pobres o ricos y los estudios médicos pasaron a ser una de las principales profesiones del País. Que diferencia hoy, cuando esa unidad de principios es subvertida por un mensaje disgregador emitido por el conductor y administrador del Estado, el cual todavía no entiende su rol ductor como primer magistrado y orientador en la Patria de Bolívar y Vargas.

 

Vargas como región en estos albores del nuevo milenio requiere de todos nosotros, debemos ser solidarios y estar atentos. Pero Vargas como hijo epónimo requiere que en esta entidad regional se haga algo más que un desfile, que se asuma el sentido y cometido de la Sociedad de Amigos del País y se pongan en práctica sus postulados para sacar a este Estado y al País de la crisis que padece. Tarea ardua y difícil para quienes no conocen ni siquiera la toponimia regional.

 

Ojala que el primitive chafarote integrante de la peste militar en labores de Gobierno regional, se interese por la región y realice sus labores y funciones gerenciales siguiendo ese legado de Vargas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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