Rubén
Contreras
Historiador
LA CONSULTA POPULAR Y SU
INCOGNITA
En realidad, hasta ahora, yo Rubén Contreras,
Varguense, del estado Vargas y Dirigente del Partido COPEI, quisiera una
explicación veraz y el sentido y fin de la consulta popular promovida por un
sector de la oposición venezolana, que se quiere hacer el mes de diciembre del
presente año.
Hasta ahora, entendemos que la consulta busca que
los venezolanos nos expresemos si queremos elecciones limpias, impolutas,
prístinas y transparentes, que tengan como fin, unas nuevas elecciones
presidenciales. Pregunta que tiene similitud con las exigidas en la consulta
realizada al pueblo el año 2017 y que fueron desechadas después de proponer el
mantra de Cese a la Usurpación, elecciones libres y gobierno de transición.
Y obviamente que todos, o casi todos los
venezolanos, queremos que eso se dé, solamente los radicales chavistas piensan
lo contrario. ¿Pero como logramos que la decisión de la consulta sea vinculante
para que el CNE, apruebe y asuma esos resultados? No lo sabemos, porque quienes
la promueven no han explicado cómo lograr que esa decisión asumida por dicha
consulta, favorable presumiblemente para quienes lanzaron dicha idea, sea
tomada en consideración por quienes detentan el poder en nuestro país.
Okey. ¿Consultamos al pueblo y después de eso, que?
Enviamos los resultados a La ONU, a La OEA, a La
Unión Europea, al Parlamento Europeo, a La Unión Africana, a La OTAN, al Grupo
de Lima, a Mercosur, al Sela, a La CEPAL, al FMI, a Petrocaribe, a Biden y a Trump,
y que obtenemos con eso, quisiera que los omnisapientes propulsores de la
consulta, explicasen eso bien.
En cambio, si todos votamos el 6 de diciembre y
ganamos como en el 2.015, le estaríamos diciendo al Inmaduro y a la Peste
Militar que lo acompaña, que los demócratas somos mayoría y que los repudiamos
por lo que han hecho en nuestro país.
Que van a desconocer el triunfo, que van a hacer
trampas. Lo sabemos, es su naturaleza y considero que, por todas las trampas
realizadas desde el referéndum del 2.004, la oposición, así como una serie de
organizaciones no gubernamentales, presentaron una serie de denuncias ante los
organismos multilaterales, de las atrocidades y violación de los derechos
humanos a los ciudadanos opositores a este régimen y gracias a ello, se logró
el reconocimiento de los 60 o más países, que apoyan la causa democrática en
Venezuela.
Nos van a volver a hacer trampas, a lo mejor, pero
eso permitirá varias cosas como las siguientes:
-La sociedad de naciones del mundo libre, La ONU,
La Unión Europea, La OEA, y muchas organizaciones del mundo, ratificaran que
quienes detentan el poder en Venezuela, son unos delincuentes.
-Es posible también, que de una vez por todas
quienes integramos el pueblo venezolano, despertemos del letargo en que estamos
sumidos, desde que la boa del chavismo llegó al poder en 1999 y decidamos salir
a la calle y construir el músculo necesario para sacar al despota de
Miraflores.
Por eso y otras variables considero que, votando el
6 de diciembre, fortalecemos el músculo de la oposición, pero si seguimos
divididos, con Leopoldo, María Corina y Antonio Ledesma por un lado y por el
otro a Henry Ramos Allup doblándose para no partirse, conjuntamente con Guiado
y su parcela de Voluntad Popular, un Nuevo Tiempo y la otra parte de Primero
Justicia, seguimos nadando en el mar de los sargazos. Porqué hay otro sector de
la oposición, en el cual me incluyó, que quiere un cambio, y no seguir deslizándonos
en el tobogán de la incertidumbre y eso se puede evitar, con el triunfo a
través del voto, porque si nos ufanamos de votar en una consulta, de la cual no
sabremos sus resultados y consecuencias, y más bien pudiésemos utilizar esos
bríos, esfuerzos y ganas, para repudiar a Maduro, porque esos votos opositores que
se emitan el 6 de diciembre, van a ser como alfileres que le claven en el
corazón a este régimen.
Por tal razón, los resultados de la consulta,
pueden significar la alegría de una jornada que puede quedar para la historia,
pero lo más lamentable es que quede como un episodio más, de un grupo de
venezolanos que se regodearon por imponer su criterio, que, a la larga,
permitió la estancia y posiblemente la perpetuidad de la peste militar
encabezada por Maduro y sus secuaces en nuestro país.
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